martes, 6 de octubre de 2015

Oferta y Demanda: Sueño y Oportunidad

Volvemos a escribir, esta vez con una oferta y demanda para aquellos que necesiten un empujón en este duro caminar de la vida, en momentos tensos y oscuros, en situaciones adversas y desafiantes.


Se ofrece: una oportunidad para vivir mejor, para sonreír, para estar a gusto, para disfrutar, se ofrece la posibilidad de generar un bienestar propio y adyacente a sus círculos más cercanos, se ofrece la opción de crecer y ampliar registros, mantenemos una idea básica elevada a la máxima potencia, desarrollada durante muchos años, llevada a cabo por un sinfín de personas en nuestro día a día.


Gozamos de la experiencia de nuestros antecesores, del aprendizaje de los errores pasados tanto propios como ajenos, tenemos el recorrido perfecto en los peores caminos de muchas personas que han superado esas barreras y han adquirido muchos valores que han puesto en conocimiento de todos nosotros con la firme intención de que pudiéramos avanzar y mejorar todo aquello que se vivió.
Para todo esto es necesario una serie de requisitos,  por ello es que se detalla también la demanda a continuación.



Se demandan: personas con ilusiones, con fuerza y ganas de luchar, personas que quieran mejorar así mismas, con alegría, conocedoras de su capacidad de sufrimiento y superación, que tengan fe en ellas, que quieran desarrollarse más y mejor, que se quieran adaptar a los nuevos ritmos de vida, que quieran y deseen una vida mejor, que quieran provocar entusiasmo en su alrededor, que quieran compartir sus experiencias, que no tengan miedo a fracasar, que no sean negativas con todo cuanto acontece en su día a día, personas normales que tengan en su haber la posibilidad de quererse y de respetarse, se demandan personas que tengan su corazón latiendo a impulsos para seguir creciendo.



La mejor oferta que podemos presentar ajustando la demanda es que seas tu mejor versión, que confíes en ti, que tengas ilusión por hacer cosas nuevas, que no tengas miedo ni a caer ni a levantar, ni mucho menos a contar tu experiencia para ayudar a otros, que seas capaz de mirar dentro de ti, que no te importe reconocer carencias ni limitaciones pero que tampoco te cueste reconocer aquello que haces bien, no es cuestión de prepotencia es cuestión de reconocimiento propio a esfuerzos, cualidades y aptitudes que has sabido desarrollar en tu caminar.


 No existe mejor oferta que aquella que puedas dar con total seguridad y confianza, con esmero en superar las barreras y poder decir abiertamente que quieres seguir aprendiendo. No es momento de agachar la cabeza (nunca lo es) y tampoco de esconderse, hay que dar un alto en el camino para mirar dentro y sacar todo, lo malo para aceptarlo y asumirlo, pedir perdón si hace falta y corregir para que no vuelva a suceder. Y lo bueno para mejorarlo, para exponerlo al máximo y que se refleje en tu mirada a la par que tu alma.

“Tu mejor versión es tu mejor proyecto”