lunes, 18 de enero de 2016

El Triple Filtro

Retomando mi formación de coaching he vuelto a recoger información que tenía archivada, pero la recupero gracias a este proceso y lo comparto con todos vosotros.



Así como el título es la historia sobre la que voy a hablar hoy, el triple filtro se remonta a la época de Sócrates, la verdad es que después de leerlo te dan ganas de publicarlo en todas las RRSS y medios de comunicación para ver si así somos capaces de mejorar cada segundo de nuestra vida, ayudaría a no malgastar el tiempo, a no crear enfrentamientos, lo cierto es que también incurrimos en generar más aburrimiento, dando por hecho que el tipo de personas que se dedican a criticar y hablar mal de los demás es porque no tienen mucho en su vida y necesita la de los demás.



Nuestro maestro Sócrates nos da una lección:
En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo: ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
Espera un minuto  replicó Sócrates: Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.  
¿Triple filtro?   Correcto  continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? No dijo el hombre, realmente solo escuché sobre eso y…   Está bien dijo Sócrates. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. El segundo filtro, el filtro de la bondad ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?   No, por el contrario…     Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. El tercer filtro de la utilidad ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? No, la verdad es que no. Bien concluyó Sócrates, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?  



Pues aprendida la lección tan solo nos queda practicarla con mucho énfasis para que se nos grabe a modo de hábito y seamos capaces de extender esta buena praxis a todos cuantos nos rodean.


“Tres filtros y tu calidad de vida aumenta” sería un buen eslogan de marketing para cualquier marca, pero no existe mejor marca que la tuya propia.


Yo voy a empezar a filtrar ¿Y vosotros?